martes, 6 de julio de 2010

Una noche estrellada con charlotte

Charly subió las escaleras del porche y llamó al timbre. Un chico de pelo corto y oscuro y de piel pálida le abrió la puerta.
-Hola chica, ¿te puedo servir en algo?
-Mm.. venimos buscando Anna.
-Oh lo siento, pero ella no se encuentra en este momento.
- Vaya-Charly suspiró profundamente- no importa, sólo venía buscando un libro que le presté hace mucho y que me gustaría volver a tener.
- ¡Ah! Era eso, no te preocupes- dijo amablemente-.
El chico desapareció dentro de la casa y michi miraba a charly con cara de aburrimiento mientras se recogía el pelo con una goma de pelo de color lila. Tras unos minutos el chico volvió a aparecer con algo entre las manos.
-Toma, ¿esto es lo que veníais buscando no?
- Sí, ¡eso es!- dijo charly con el rostro envuelto en felicidad.- Muchísimas gracias, y dile a Anna que hemos estado aquí, hasta luego.
El chico sonrió, se volvió de espalda, levantó la mano izquierda con gesto de despedida y cerró la puerta con cuidado.
Volvieron a casa de michi. El pasillo olía a comida y charly miró a michi con cara de tener hambre. Mamá les había preparado algo rico para la cena y solo faltaba poner la mesa.
-Hoy cenaremos en la terraza, ¿te apetece charlotte?
- Claro, es el sitio con mejores vistas de la ciudad.
La terraza de michi se encontraba en la segunda planta y desde allí se podía ver las luces del centro de la cuidad, que aunque se vieran pequeñitas decoraban el oscuro cielo azul en la noche. Hoy la luna las acompañaba, seguido de un plato de pollo con alcachofas recién hecho y un rico zumo de naranjas también recién exprimido. La mamá de michi cogió su plato de comida y se sentó junto a ellas. Llevaba pelo corto y rojizo y un traje de florecillas que le llegaba hasta los pies. Las tres se quedaron allí un buen rato hablando sobre como hacer una tarta de cumpleaños para el papá de michi.
-Oh , gracias por la cena, estaba deliciosa, pero ahora he de irme.-No quiero hacer esperar más a mamá, debe estar un poquitín preocupada.
La mamá de michi miró a charly con una sonrisa de oreja a oreja y charly se la devolvió aunque algo más forzada. Michi acompañó a charly hasta la puerta y le dio un beso dulce en la frente y otro en la mejilla. Charly se despidió alegremente con un meneo de mano y empezó a andar rumbo a su casa. Michi cerró la puerta de golpe y subió a su habitación para ponerse el pijama de verano. Al ver la cama tan blandita y cómoda no pudo resistir la tentación y se dejó caer con los ojos cerrados por unos segundos. Al abrirlos miró hacia el escritorio, y allí estaba. Oh no, charly se había dejado olvidado el libro. Michi salió de la habitación y fue corriendo escaleras abajo y con cara de velocidad se dirigió hacia el teléfono de la cocina y marcó el número de charlotte.
-pi,pi,pi…
- La casa de los Cooper ¿digame?
- Hola Rosie, soy michi, ¿me podrías poner a charly por aquí?
-¿Charly?, pensé que estaba contigo.
-¿Co-o-omo?- dijo michi con la respiración entrecortada-.
- Aún no ha vuelto.
- Oh, dígale que me llame en cuanto entre por la puerta, gracias y… hasta luego.
Michi con cara de preocupación subió a la habitación a por una linterna y cogió el libro de encima del escritorio. Con cara de tristeza y a la vez de velocidad michi se dirigió al único lugar dónde se podía encontrar charly cuando algo le preocupaba. No muy lejos del barrio, había un bosque repleto de árboles, pero no uno árboles cualquiera. A charly le encantaba oír el susurro de ellos porque parecía que le estuviesen contando pequeñas historias sobre las estrellas y ese tipo de cosas que tanto le gustaban. Cuando tenía algún problema se refugiaba en ellos. Michi se encontró a charly tirada en una de las enormes raíces de uno de los árboles del bosque y dejando caer la cabeza en sus rodillas. Charly al escuchar los pasos de alguien levantó la cabeza y miró a michi con los ojos envueltos en lágrimas y con los mocos casi por la barbilla.
-Pero charly, ¿qué es lo que pasa?- Preguntó michi con cara de impresión al ver a charly de aquella forma.
- michi, mis padres se van a divorciar, Josh me contó esta mañana que un hombre con sombrero y bigote visitó a mamá y papá y les habló sobre unos papeles que tenían que firmar.
Michi miró a charly con el cuerpo paralizado. Esta tenía los ojos llenos de rojo y la cara pálida. michi con dulzura se acercó a ella, le limpió las lágrimas con la yema de los dedos y le envió una sonrisa con dulzura. Charly no quería volver a casa, o al menos por el momento. Estaba decidido. Sabía que si le pedía a michi quedarse en su casa la recibiría con los brazos abiertos y estaba segura de que le haría olvidar por un buen rato todo aquello que estaba ocurriendo. La pequeña michi asintió con la cabeza y un simple claro hizo que la cara de charly le cambiara por completo. Ahora, más tranquila, charly le dio un achuchón a michi y se quedaron boca-arriba mirando las estrellas hasta que salierón los primeros rayos de sol al amanecer.
-Charlotte, ¿si te pudieses marchar ahora mismo a algún lugar ádonde sería?
- Oh, pues compraría dos billetes solo de ida a Manhattan y por supuesto, el segundo billete sería para mi querida michelle, a la chica que adoro con locura.

No hay comentarios: