jueves, 1 de julio de 2010

Ahora michi tiene todo lo que siempre quiso

Llovía a cántaros. Michelle salía del supermercado porque había quedado con Charly para hacer una tarda de arándanos. Comprar unos simples arándanos le había llevado más tiempo de lo esperado, aunque no tenía reloj, pero lo sabía porque estaba oscureciendo. Cómo no tenía paraguas, salió a todo gas de allí, pero la casa de Charly quedaba bastante lejos y el ruido de la tormenta estaba empezando a asustarle. Mirando de un lado a otro paró de correr y pegó un respingo al escuchar un ruido raro. Se encontraba en Tree Street y no tenía ni idea de como había llegado hasta allí.
-Supongo que soy demasiado miedica e iba corriendo con los ojos cerrados sin darme cuenta.- Pensó.
Se acercó a un pequeño callejón, donde solo había cubos de basura y algún que otro mueble viejo y usado depositado ahí de cualquier forma. Un escalofrío de curiosidad le recorrió todo el cuerpo. Al lado de un pequeño sillón había un cofre, le llamó tanto la atención que no pudo resistir la tentación de abrirlo. Y allí se encontraba. Era el traje más bonito que nunca había visto. Color rojo y empapada por la lluvia, se desnudó allí con cuidado para que nadie la viese y se lo puso. Ahora Michelle ya no tiene frío en las orejitas, aunque el traje le hace parecer un tanto fofa. Paró de llover. Suena el timbre.





-Charly, aquí traigo lo que me pediste.

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